
Diane Setterfield. El cuento número trece.

C.C. Humphreys. Vlad La última confesión del conde Drácula

C. C. Humphreys es un actor, guionista y novelista británico nacido en Canadá. Ha publicado novelas de aventuras históricas y algunas de literatura joven adulto, o como se le conoce YA (Young Adult). Como todavía no me ha dado la obsesión por el género joven adulto (más que nada literatura de fantasía) la novela de Humphreys que voy a reseñarles es ‘Vlad. La última confesión del conde Drácula’.
Valaquia, 1481. Es aquí donde empieza nuestra novela, el conde Horvathy está decidido a limpiar el nombre de la otrora respetada ‘Orden del Dragón’ y para ello ha reunido a las tres personas más cercanas al conde Drácula (Dracul-a: Hijo del dragón) para que le ayuden a esclarecer las razones tras las acciones del empalador de Transilvania. Las personas encargadas de dar a conocer al verdadero hombre tras la leyenda serán: Ion Tremblac, antiguo caballero y amigo más cercano de Vlad, quien llevaba años prisioneros en una mazmorra en la cual ni ponerse de pie podía, Ilona Ferenc, la amante del conde Drácula y pudiera decirse su único amor terrenal y por último el hermano Vasilie, un ermitaño antes padre que hizo de confesor del conde. Cada uno a su manera conoció una parte de la vida de Drácula que forman parte del rompecabezas de su intimidante personalidad. Son testimonios sorprendentes por su crudeza y por su contenido de drama humano, algunas veces desgarradoramente descriptivos (las historias de los empalamientos) y otras veces enternecedores (la capacidad de amor de los personajes hacia una persona mentalmente conflictiva como Drácula).
Con los testimonios de los tres comienza la historia de una leyenda, pero no la verdad distorsionada de Bram Stoker que ni siquiera puso pie en Transilvania, si no de una persona que investigó profusamente y llegó a los lugares que tenía que llegar. Los relatos comienzan cuando Vlad y su hermano menor Radú son entregados como rehenes a las manos de Murad II, sultán otomano, como parte de las negociaciones para que no atacaran Valaquia. Como rehén político, Vlad y su hermano, así como muchos otros príncipes que se encontraban rehenes, tenían derecho a una buena educación y a un trato decente hecho que no desaprovechó Vlad pero luego de un enfrentamiento con el hijo del sultán (Mehmet), es trasladado a Tokat (la prisión) para un tipo de enseñanza diferente, le enseñarán a torturar. (Mi humilde opinión es que fue en este lugar donde el joven Vlad quedo tan profundamente impactado por lo que vivió que se puede decir que los mismos otomanos crearon su propio demonio).
Con los asesinatos de su padre y de su hermano mayor, este último enterrado vivo, vuelve a reclamar su corona como príncipe de Valaquia, teniendo que enfrentarse a los boyardos (nobleza local) que no estaban muy de acuerdo en que alguien criado por el enemigo fuera ahora su gobernante.
¡Otra vez estoy contando la novela, no puedo evitarlo! Ya sólo me resta decirles que esa no fue ni la única vez ni la única traición a la que tuvo que enfrentarse el pobre Vlad. La historia está plagada de las intrigas, traiciones, desengaños e hipocresías que encontramos en todas las novelas que incluyan realeza y porque no, en la vida misma.
Esta novela me ha gustado mucho, igual había simpatizado con el Drácula de Bram Stoker (por razones totalmente distintas) pero si la mitad de lo que está escrito en la novela es cierto entonces nuestro atemorizante Drácula era tan humano como cualquiera y como tal expuesto a las mismas tribulaciones.
Hasta la próxima y que tengan una buena lectura.
Marieru
Acerca de mí

Desafío: 50 libros

Kyoichi Katayama. Un grito de amor desde el centro del mundo.

Patrick Graham. La hija del Apocalipsis

“Ahora soy Shiva, el destructor de los mundos”. Profesor Robert Oppenheimer, director del proyecto Manhattan, el 16 de Julio de 1945, justo después de la primera bomba de plutonio en el desierto de Nuevo México.
“A partir de ahora, todos somos unos hijos de puta”. Kenneth Brainbridge, director adjunto del proyecto Manhattan, en respuesta a Oppenheimer.
‘La hija del apocalipsis’ segunda novela del francés Patrick Graham vio la luz el año pasado y me mantuvo llena de expectativas hasta que llegó a Panamá (sin bombas ni platillos), cuando por fin la tuve en mis manos no era lo que esperaba.
No digo que la novela sea mala pero ya Graham había sentado una pauta en mi mente con ‘El evangelio del mal’ y con esta novela se salió del esquema. Salirse del esquema muchas veces es algo bueno pero en esta ocasión me tomó por sopresa.
La historia se desarrolla en Nueva Orleans, durante un terrible huracán que arrasa la ciudad (dice el autor que NO es Katrina) Holly, una niña de 11 once años, se esconde de sus padres durante su ida al centro comercial para jugarles una mala pasada pero el huracán se desata y sus padres mueren. Mientras se esconde se le acerca una anciana que a punto de morir le transmite todos sus poderes y sabiduría, sí así es, poderes!
La inocente Holly ha sido escogida para llevar un gran peso encima, la sabiduría de Gaya (la tierra, la madre, etc.) y a la vez se vuelve la única cura para la prueba que dentro de poco enfrentará la humanidad. Ahora Holly es ‘la madre’ y junto a ella estarán tres extraños personajes (sus guardaespaldas): un elfo, un mago y un caballero. Sorpresa, sorpresa!
Luego está Marie Parks, nuestra ya conocida agente del FBI, en esta novela conocemos más de su vida, su pasado y muchas de las cosas que la hicieron ser quien es. Profundizando más en la psiquis de Marie el autor nos brinda la oportunidad de conocer los demonios que oculta dentro de ella y como sus cualidades como ‘cazadora’ de asesinos en serie se han venido desarrollando desde mucho antes del accidente donde perdió a su esposo y a su hija, y donde adquirió la capacidad de encarnar a las víctimas de los asesinos que persigue.
El malo de la novela es Burgh Kassam, un individuo con un desdén por la humanidad admirable que es reclutado por ’la fundación’, un lugar donde entre otras cosas se hacen experimentos con humanos buscando alcanzar la inmortalidad, todas las investigaciones están basadas en el ADN de una momia que (conservada en perfecto estado) encontraron en el desierto de nuevo México. Kassam probando estos ‘protocolos’ sintetizados del ADN de la momia ha obtenido poderes sobrehumanos, entre ellos poder controlar la mente de otros a grandes distancias. Nuestro malvado quiere matar a Holly pues sabe que es la única oportunidad que tenemos todos de sobrevivir a lo que se avecina.
Por último, (aunque hay muchos más personajes importantes que van y vienen) tenemos a Walls, un arqueólogo quien es la reencarnación de un gran guardián (como el elfo, el mago y el caballero que mencioné antes). Walls tiene grandes poderes que poco a poco empieza a descubrir, a medida que recuerda quien es en realidad, y a dominar. En el transcurso de la novela Marie y Walls desarrollan una relación bastante cercana.
En ‘La hija del Apocalipsis’ hay de todo, lo que no hay es ninguna referencia al apocalipsis bíblico así que no esperen eso. Cuando Graham se refiere a ‘apocalipsis’ lo hace meramente al sentido estricto de la palabra, el fin de mundo, un evento devastador que aniquila a toda la especie humana o la merma grandemente, mínimo. La novela tiene elementos de ciencia (virus asesino, ADN histórico, etc.) y misticismo (madre tierra, padre sol, zombies y más), que aunque parece que no se mezclaran, en este libro lo encuentro todo muy entretenido.
¿Qué no me ha gustado? La traducción es el principal problema, y es que un traductor debe ser internacional e imparcial, pero encontrar palabras como gilipollas, panoli, plasta y muchos más hacen la traducción evidentemente parcial y he tenido que perder tiempo buscando que significaban. (Si no me equivoco las 3 palabras son insultos españoles, algo así como decir idiota.) Otra cosa que no soporté fueron los diálogos, me parecieron forzados y antinaturales, sobre todo aquellos que involucraban a Holly, pero ninguno me transmitió sentimiento alguno. Otra vez, no sé si fue culpa de la traducción. Sacando eso, la parte narrada sí me gustó.
Mario Vargas Llosa. El sueño del celta.

Mucho antes de saber que recibiría el Premio Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa ya estaba trabajando en su siguiente novela ‘El sueño del celta’ que narra la vida de Roger Casement (Dublín 1864 – Londres 1916) quien fue un cónsul británico que adquirió fama por sus denuncias contra los abusos y violaciones a los derechos humanos en lo que antes era el Congo Belga (bajo la administración de Leopoldo II). Como cónsul británico y por su fama luego de su informe de las atrocidades en el Congo, también fue enviado a la región amazona del Perú para presentar un informe sobre los maltratos a los indios en las compañías exportadoras de caucho.
La novela habla sobre sus investigaciones en ambas regiones (El Congo y Perú), los personajes que conoció a lo largo de esa trayectoria. Entre los personajes que conoció se encuentran los escritores George Bernard Shaw y a Joseph Conrad (quien se negó rotundamente a firmar la carta para pedir clemencia por Casement, después que habían sido grandes amigos). Impresionado por las brutalidades sin castigo que se cometían en el Congo, Casement considera el papel de Irlanda como colonia británica y despierta en él su espíritu nacionalista.
Ya antes de ir a Perú Casement había viajado a Irlanda para ponerse en contacto con sus raíces. Cuando regresa de la Amazonía, una vez más impactado de la brutalidad a la que puede llegar el hombre, dedica su tiempo y dinero a luchar por una Irlanda libre. Es así como se ve involucrado en la gesta independentista de 1916. Mientras, según la novela, trataba de detener la sublevación pues pensaba que no estaban preparados es capturado por el Gobierno Británico. Después de haber sido tan famoso y llenado de condecoraciones es sentenciado a muerte por su traición a la corona británica. Durante su estadía en prisión esperando para cumplir su condena son revelados una serie de diarios personales donde Casement relata de manera cruda y a veces vulgar sus encuentros sexuales con el mismo género, siendo el año que es este comportamiento es altamente criticado por lo que la petición de clemencia que se circulaba no serviría de nada. Al final muere ahorcado.
Vargas Llosa viajó al Congo y a Irlanda para investigar el material. Roger Casement es prácticamente desconocido en el Congo y en Irlanda, a parte de los eruditos, Casement es un personaje que incomoda a algunos por su vida personal tan polémica, aunque no se haya probado al 100% que esos diarios fueron escritos por él.
A mí la verdad no me encantó, solo pasé el rato. Me quedo con ‘El corazón de las tinieblas’ de Joseph Conrad si se trata de explotaciones coloniales (es más profundo) y en cuanto a obras del autor me quedo con ‘Travesuras de la niña mala’ (mejores personajes).
Hasta la próxima y que tengan una buena lectura.
Marieru