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Chiquita y El viajero del siglo. Premios Alfaguara 2008 y 2009.

“Chiquita” del escritor cubano Antonio Orlando Rodríguez le dio el galardón del Premio Alfaguara 2008. Esta novela trabaja una técnica de narración muy cercana al realismo mágico pero que no le llega a los talones a la narración de Gabriel García Márquez ni a ninguno de los dignos representantes hispanoamericanos. En ella se narra la verdadera historia de una liliputiense cubana nacida a finales del siglo 19 que, por cosas de la vida, se ve en la necesidad de emigrar a Estados Unidos.

Espiridiona Cenda sólo alcanzó a medir 26 pulgadas y fue conocida como La muñeca viviente gracias a su talento en las artes escénicas que logró explotar al llegar a los Estados Unidos. Aquí se cuenta su vida entera, con sus desgracias, amoríos y aventuras a través de sus viajes. La historia se desarrolla como un caso de autobiografía dictada en sus años dorados a Candido Olazábal, un periodista cubano que trata de separar la realidad de la fantasía dentro de las memorias de la liliputiense.

Un relato lleno de increíbles personajes como, La Orden de los Pequeños Artífices de la Nueva Arcadia, una hermandad fundada en el siglo 15 por enanos que vivían en las cortes de los emperadores y nobles de Europa, ya sea como bufones o acompañantes, y que debido a los malos tratos que recibían decidieron unirse para empezar a manipular los hilos del poder mundial de manera discreta y a la cual Espiridiona pertenecía.

El autor sitúa la historia en un contexto cercano a la historia de Cuba y la guerra Hispanoamericana. Sus casi 600 páginas están llenas de los sueños y desilusiones de Espiridiona quien habla a través de su biógrafo, adornando para su público, por una última vez, los acontecimientos de su vida.
Me pareció una novela amena y fácil de leer, aunque necesitaré otras obras del autor para formarme una opinión más fundamentada del autor. Por ahora, lo recomiendo.

En el 2009, el ganador del Premio Alfaguara fue el escritor argentino Andrew Neumann que nos entregó su obra “El viajero del siglo”. Esta novela se desarrolla en la Alemania del siglo 19 pero la estructura narrativa del autor definitivamente es del siglo 21.
El argumento transcurre en Wandernburgo, una ciudad inexistente en la cual sus personajes de fantasía engalanarán todas las páginas de esta hermosa novela. Lo que sí es real es el contexto histórico de la novela, abarcando las costumbres sociales de la época hasta los debates filosóficos y literarios que llenan la narración.

La ciudad es un personaje más de la obra, tiene vida propia incluso es considerada como una “ciudad móvil” pues no se sabe muy bien donde están sus fronteras. Cada nuevo amanecer la ciudad es diferente, cada día despierta en el viajero una sensación distinta, ganas de irse y ganas de marcharse para siempre.

El protagonista de la novela, Hans, un traductor nómada llega a la ciudad con la intención de quedarse una sola noche pero el encuentro con un organillero ambulante en la plaza de Wandernburgo, le da los motivos necesarios para retrasar su salida de la ciudad, al menos el primero de ellos. Lo que al principio es una leve demora se transforma poco a poco en una estadía indefinida, hasta que el principal motivo para quedarse se descubrirá ante los ojos de un escéptico Hans, un poderoso sentimiento parecido al amor en la persona de Sophie, otro hermoso personaje de la historia.

Desde el momento en que se conocieron, la novela cambia para dar escenario a la historia de amor entre ambos, entre el viajero misterioso lleno de historias del mundo y la mujer inconforme encerrada en un mundo demasiado pequeño para sus ambiciones. Utilizando como excusa los encuentros literarios organizados en la mansión del padre de Sophie, todos los viernes este sentimiento recién descubierto se irá alimentando del pensamiento, la lectura y la complicidad entre los dos.

Esta novela no se trata de ningún drama amoroso, aunque trata del amor, de las expectativas, del hecho que siempre queremos estar en donde no hemos llegado e irnos de donde estamos. Es mucho más complicada que el amor pero muy sencilla de leer por lo que la recomiendo de muy buen grado.


Hasta la próxima y que tengan una buena lectura.

Marieru

Premios Alfaguara

El día de ayer, después de mucho esperar, me decidí finalmente a comprar "Mira si yo te querré", premio Alfaguara 2007. Desde el 2003 he estado comprando los premios Alfaguara. Todo empezó en la Feria del Libro Internacional de Panamá 2003, donde adquirí "Diablo Guardián" de Xavier Velasco, fue con ese libro que inició mi interes por este premio y las cualidades y/o características que se buscaban en un premio Alfaguara. La calidad de esta novela me cautivo y leerla fue un placer, más que nada disfruto leer escritos narrados con crudeza sin dosis ridículas de empalgamiento y finales rosas que para nada se acercan a la realidad. La forma de escribir directa siempre me enamora más que una prosa poética demasiado rebuscada y Velasco no tiene pepitas en la lengua a la hora de escribir, algo que aplaudo. "Diablo..." es entretenida y real, fácil de leer y sin aspiraciones a un lavado de cerebro con el tema de los inmigración...nuestras decisiones pueden hacer la vida innecesariamente complicada pero vaya que vale la pena equivocarse.

Luego del éxito de "Diablo...", quise creer que sería una constante luna de miel, pero entonces adquirí "Delirio" de Laura Restrepo y me di cuenta de que hay que tener paciencia para que un matrimonio dure, solo puedo decir que no me gustó aunque como buena lectora la termine, claro está que también leí "La metamorfosis" de Kafka y nunca encontré el genio artístico tan laureado que me recomendaron, así que puede ser alguna incapacidad de mi parte. Después le siguó "El turno del Escriba" de Wolf y Montes, que para mi tristeza tampoco me arrebató, aunque la encontré mucho más entretenida. Como referencia histórica no la recomiendo pero maneja bastante bien la información de los detalles de la época.

Cuando casi perdía la esperanza de considerar los premios Alfaguara como una presea realmente exigente, di para mi alegría con "Abril Rojo" de Santiago Roncagliolo, la forma de novela detectivesca oscura que se manejo rompió con todos mis escepticismos y el protagonista tan improbable como excelente me encantó. "Abril..." nos demuestra que el protagonismo no necesita de músculos ni largas melenas, tampoco exige intelectos excesivos ni caracteres lacónicos y profundos. Una vez más los diálogos honestos y sin miramientos sensibleros son mi preferencia.

Como ya mencioné, me salté un año y estoy leyendo "Chiquita" (regalo de una amiga), hasta ahora no me he decepcionado y parece que vamos por muy buen camino. También alcancé a leer las primeras páginas de "Mira si..." y el panorama pinta esperanzador.

Hasta la próxima y que tengan una buena lectura.

Marieru

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